Imagínese que su tarjeta de identificación de empleado sufra fricción diaria, flexión y manchas ocasionales. Con el tiempo, la superficie se desgasta, la información se desvanece, comprometiendo tanto la imagen corporativa como la seguridad.¿Cómo pueden estas tarjetas aparentemente frágiles mantener su claridad y durabilidad durante años de uso?La respuesta se encuentra en la tecnología de laminación de tarjetas.
La laminación de la tarjeta consiste en aplicar una película protectora de poliéster sobre la superficie de la tarjeta.Más que protección física, la laminación mejora las características de seguridad, ayudando a prevenir la falsificación y salvaguardar los datos de la organización.
El proceso requiere equipos especializados con dos etapas principales: impresión y aplicación de película. Primero, la impresora deposita información en la tarjeta de acuerdo con formatos preestablecidos.bajo altas temperaturas (140 ∼ 190 °C/280 ∼ 375 °F)Las cabezas de impresión estándar no pueden soportar estas temperaturas, lo que requiere laminadores dedicados con rodillos calentados.
Después de la codificación e impresión, el laminador sella térmicamente una capa transparente (barniz o parches de diferente grosor) sobre la tarjeta.
Las tarjetas laminadas adecuadamente pueden permanecer funcionales hasta durante diez años, lo que reduce significativamente los costes de sustitución.
Los laminadores modulares modernos simplifican la instalación gracias a la conectividad infrarroja, lo que permite instalar el sistema en cuestión de minutos.simplificación de las operaciones.
La laminación de tarjetas ofrece un valor medible al extender la vida útil de la tarjeta, reducir los gastos operativos y fortalecer los protocolos de seguridad.Los materiales más ecológicos y los sistemas más inteligentes mejorarán aún más esta solución de protecciónEn entornos competitivos donde los detalles importan, las tarjetas laminadas profesionalmente proyectan la excelencia organizacional mientras protegen activos críticos.